Zero Trust: qué es y por qué todas las empresas chilenas lo están adoptando

En los últimos años, el concepto de Zero Trust (Confianza Cero) ha dejado de ser un término técnico para especialistas y se ha convertido en una estrategia central de ciberseguridad en empresas de todo el mundo, incluyendo Chile. En un entorno donde el trabajo remoto, las aplicaciones en la nube y los datos distribuidos son la norma, el modelo tradicional de seguridad basado en “confiar dentro de la red y desconfiar fuera” ya no protege eficazmente a las organizaciones. En Chile, la adopción de Zero Trust está impulsada por regulaciones, amenazas avanzadas de ransomware y la necesidad de proteger activos digitales críticos en un escenario de transformación tecnológica acelerada.


¿Qué es realmente Zero Trust?

Zero Trust es un marco de seguridad que parte de un principio simple: no confiar nunca, siempre verificar. En lugar de asumir que todo lo que está “dentro” de la red corporativa es seguro, este modelo trata a cada solicitud de acceso como potencialmente sospechosa, independientemente de si proviene de dentro o fuera de la organización. Para cada intento de conectar con un sistema, archivo o aplicación, se analizan múltiples factores: identidad del usuario, estado del dispositivo, ubicación, tipo de acceso y contexto de la sesión.

Desde el punto de vista técnico, Zero Trust se apoya en varios pilares:

  • Autenticación multifactor (MFA) y verificación continua de identidades.
  • Segmentación de red y microsegmentación para limitar el movimiento lateral de atacantes.
  • Acceso mínimo necesario (principio de menor privilegio).
  • Visibilidad y monitoreo en tiempo real de todo el tráfico.

En resumen, Zero Trust no es un producto específico, sino una arquitectura: una forma de diseñar infraestructura, políticas y controles para que la seguridad esté siempre presente, no solo en la puerta de entrada.


Principales focos de protección en Zero Trust

Un modelo Zero Trust se organiza en torno a la idea de proteger datos, activos, aplicaciones y servicios (DAAS), más que toda la red de forma genérica. Esto permite a las empresas identificar qué sistemas son críticos (por ejemplo, bases de datos financieras, sistemas de producción, plataformas de clientes) y aplicar controles de acceso más estrictos precisamente allí.

En el contexto empresarial chileno, esto resulta especialmente útil en bancos, seguros, retail, telecomunicaciones y servicios digitales, donde un ataque que accede a información sensible puede generar multas, pérdidas financieras y daño reputacional importante. Además, la microsegmentación impide que, si un atacante logra infiltrarse en una parte del sistema, no pueda moverse libremente hacia otros segmentos, reduciendo el impacto de un incidente.


Cómo funciona el modelo en la práctica

En una red tradicional, un empleado que conecta a la VPN desde su casa suele obtener acceso casi ilimitado a la red interna una vez que se ha autenticado. En Zero Trust, ese mismo empleado solo puede acceder a los recursos específicos que necesita, y cada nueva acción (por ejemplo, abrir un archivo sensible o entrar a una aplicación de contabilidad) puede requerir una nueva verificación o autorización.

En la práctica, esto se implementa combinando tecnologías como:

  • Identidad y acceso basados en la nube (Identity‑as‑a‑Service).
  • SASE (Secure Access Service Edge), que integra red y seguridad en la nube para proteger el acceso remoto y el tráfico hacia aplicaciones SaaS.
  • Firewalls de próxima generación, CASB y EDR, que monitorean y controlan el tráfico y los dispositivos finales.

Muchas empresas chilenas ya están usando SASE como el “brazo ejecutor” natural de Zero Trust, porque permite que cada conexión se verifique, autorice y monitoree en tiempo real, sin importar desde dónde se origine.


¿Por qué las empresas chilenas están adoptando Zero Trust?

En Chile, la adopción de Zero Trust no es solo una moda tecnológica: responde a un conjunto de presiones muy concretas.

1. Crecimiento del trabajo remoto y híbrido

El teletrabajo se consolidó en muchas organizaciones chilenas durante y después de la pandemia, y las fuerzas laborales ya no están centralizadas en una única oficina. Esto significa que no hay un “perímetro” claro que proteger; los empleados acceden a sistemas desde sus hogares, redes móviles y puntos de internet públicos. Zero Trust permite brindar acceso seguro sin depender de una red física cerrada.

2. Mayor uso de la nube y SaaS

Empresas chilenas están migrando rápidamente hacia soluciones en la nube (CRM, ERPs, plataformas de facturación, portales web, etc.). Un modelo tradicional de firewall perimetral pierde eficacia cuando el tráfico nunca pasa por la oficina central. Zero Trust sitúa el control de acceso directamente en la conexión entre el usuario y el servicio, aplicando políticas consistentes tanto en la nube como en infraestructura on‑premise.

3. Aumento de la regulación y exigencias de seguridad

En Latinoamérica, Chile lidera en madurez regulatoria en temas de ciberseguridad, protección de datos y gobierno corporativo. Organismos como la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) ya exigen esquemas de controles más robustos, incluyendo gestión de identidades, auditoría de accesos y respaldo frente a incidentes. Zero Trust facilita cumplir estos requisitos al garantizar que cada acceso sea trazable, autorizado y limitado.

4. Amenazas de ransomware y ataques avanzados

Los ataques de ransomware han ido en aumento en Chile, afectando desde pymes hasta grandes corporaciones. En estos escenarios, los atacantes suelen valerse de credenciales robadas o de dispositivos comprometidos para moverse dentro de la red. Zero Trust ayuda a detener este movimiento lateral al exigir nuevas verificaciones para cada salto y al segmentar la red de modo que una brecha no se convierta en un desastre total.

5. Presión por transformarse digitalmente

En el contexto de la Transformación Digital, muchas empresas chilenas están invirtiendo en IA, automatización y plataformas digitales. Zero Trust les permite avanzar con más confianza, sabiendo que a medida que liberan acceso a nuevas herramientas (por ejemplo, APIs, dashboards, integraciones con terceros), los controles de seguridad se mantienen puestos.


Beneficios tangibles para las empresas chilenas

Adoptar Zero Trust no solo reduce riesgos, sino que también puede mejorar la eficiencia operativa y la experiencia del usuario.

  • Menor superficie de ataque: al segmentar la red y limitar accesos, se reduce la cantidad de puntos expuestos a un atacante.
  • Reducción de impacto de incidentes: si ocurre una brecha, esta tiende a quedar aislada en un segmento pequeño, lo que acelera la contención y reduce el costo de recuperación.
  • Cumplimiento regulado más sencillo: las políticas de acceso, auditoría y monitoreo se vuelven más claras y automatizables, lo que facilita reportar cumplimiento a reguladores.
  • Mejor experiencia de usuarios remotos: un acceso bien diseñado bajo Zero Trust puede ser más fluido y menos “pesado” que los viejos firewalls con múltiples VPNs y reglas manuales.

En Chile, empresas que ya han avanzado en madurez digital están reportando que Zero Trust les ayuda a cerrar brechas que los modelos tradicionales no lograban, especialmente en entornos híbridos y multicloud.


Retos y consideraciones en la adopción chilena

A pesar de que cada vez más organizaciones chilenas mencionan Zero Trust como prioridad, el camino hacia la adopción plena aún enfrenta desafíos. Un estudio de 2025 indicó que, aunque muchas empresas apuntan a esta arquitectura, solo una parte ha logrado una madurez real del modelo, con políticas consistentes, automatización y visibilidad completa.

Entre los principales retos se encuentran:

  • Complejidad de integrar silos tecnológicos: muchas empresas tienen infraestructura heredada, sistemas on‑premise y múltiples proveedores de nube, lo que dificulta unificar políticas de acceso.
  • Costo y capacidad de inversión: aunque Zero Trust puede reducir pérdidas a largo plazo, la implementación inicial requiere inversión en herramientas, capacitación y tal vez rediseño de procesos.
  • Cambio cultural: acostumbrar a empleados, TI y gerencia a un modelo donde “no se confía nunca” implica nuevas formas de trabajar, aprovisionamiento de acceso y gestión de incidentes.

Sin embargo, iniciativas como el despliegue progresivo de SASE, el inicio por accesos remotos seguros y la integración de CASB o SWG como primeros pasos permiten que las empresas chilenas escalen hacia Zero Trust sin fricciones masivas en el negocio.


Tendencias inmediatas para el mercado chileno

En 2025 y 2026, el informe especializado en TI chilena señala que Zero Trust dejó de ser un concepto teórico para convertirse en un estándar de referencia, impulsado por reguladores, directorios y proveedores de servicios de seguridad. A nivel de mercado, se observa que:

  • Muchas empresas están alineando sus inversiones en seguridad con marcos Zero Trust, priorizando soluciones en la nube, IA de seguridad y monitoreo continuo.
  • El modelo se está integrando con otras iniciativas, como ciberseguridad cloud‑first, gobernanza de datos y resiliencia ante incidentes.

En este contexto, las empresas chilenas podrían optar por estrategias de adopción por etapas:

  1. Definir superficies de protección críticas (DAAS).
  2. Implementar identidad y acceso robustos (MFA, IAM, SSO).
  3. Empezar por el acceso remoto seguro (SASE o soluciones análogas).
  4. Desplegar microsegmentación y monitoreo continuo.
  5. Iterar y medir la madurez del modelo con métricas claras.

Zero Trust representa una evolución necesaria en la forma en que las empresas chilenas protegen sus activos digitales. En lugar de confiar en un perímetro cada vez más difuso, este modelo exige verificación constante, control de acceso fino y segmentación de redes, lo que se traduce en menor riesgo de fugas de datos, menor impacto de ataques y mayor capacidad de cumplir con regulaciones vigentes. Aunque la adopción plena sigue siendo un camino progresivo, cientos de organizaciones chilenas ya han comenzado a integrar Zero Trust como parte de su estrategia de ciberseguridad, convirtiéndolo en un estándar de referencia para el futuro digital del país.